Evita regaños y terapias: Juega con tu hijo.

octubre 03, 2014

La niñez se distingue por ser la época de oro del juego. Y no hablo de jugar videojuegos ni nada que sea en una computadora, sin juegos que impliquen relacionarse con otros, usar la imaginación y mover el cuerpo.
El juego es una de las actividades más importantes para todos los niños, claro después de comer y dormir. Aunque algunos niños quisieran que fuera su única actividad y obligación.
En el juego el niño se relaja, aprende distintos patrones de conducta, aprende a relacionarse con otros y aprende a conocerse a sí mismo.
En el juego los niños liberan sus temores, presiones o angustias. El juego es un espacio de libre expresión, en donde exploran sus gustos e intereses.
Jugando desarrollan su mente. Al usar su imaginación y conocimientos provocan una gran cantidad de conexiones neuronales.
A través del juego, el niño puede quemar una gran cantidad de calorías y ejercitar todo su cuerpo sin darse cuenta, canaliza su energía y posteriormente puede dormir mejor.

Es jugando como los niños aprenden a manejar asertivamente sus emociones…

…ya que pueden expresar sus sentimientos, sin juicios ni regaños. Aprenden a darle nombre a sus sensaciones y desarrollan empatía ya que se ponen en los zapatos de otros, y entienden lo que siente mamá si su hijo no la obedece o la presión de papá en el trabajo, etc.
En fin, los beneficios del juego son muchos, son muy grandes y son en todas las áreas de desarrollo de los niños (intelectual, física, emocional, social, artística, etc.) Y más aún, en el área más importante, la que mueve a todas las demás áreas no sólo en los niños sino en todas las personas, el área afectiva, la cual puede desarrollarse con gran éxito a través del juego.

¿Cómo? Jugando con papá y mamá.

Cuando un niño, sin importar la edad, juega con quienes más lo aman y las personas más importantes para el o ella, su papi y su mami, no sólo adquiere todos los beneficios de jugar, sino que además se siente más unido a ellos, se siente más amado y aceptado, se siente seguro y feliz, ya que se ha comprobado que jugando se produces endorfinas que dan paz y alegría.
En toda la rutina diaria, en todas las ocupaciones y tareas por realizar, olvidamos la importancia de jugar con nuestros hijos, no importa su edad. Hay juegos que podemos hacer con nuestros bebés o juegos de mesa, o deportivos que podemos realizar con nuestros adolescentes, juegos con muñecas o simplemente correr y saltar en el parque. Pero para que sea juego, tiene que cumplir con las siguientes reglas:

  • Padres e hijos son iguales en el juego
  • Ambos deben divertirse, involucrarse en el juego y estar al 100% en su rol. (No celular, no computadora, no otras personas)
  • En el juego cada uno es quien decide ser, sin ser juzgado, criticado ni regañado
  • El juego permite todo tipo de reglas y la imaginación no tiene límites.

Además, lo más importante es que no sólo los niños reciben los beneficios del juego, sino todos los que juegan, es decir, si juegas con tus hijos, también tú estarás produciendo endorfinas que te permiten liberar tensiones, relajarte y ser feliz.
La unió que se da entre el padre o la madre que juega con su hijo (con cada uno de ellos) queda fuertemente sellada y nada (ni enojos, ni regaños, ni malos momentos, ni errores) ni nadie podrá borrarla de su memoria. Y los beneficios de este momento de alegría permanecen a lo largo de toda su vida.
Cuando te manden llamar del colegio por mala conducta de tu hijo, o cuando percibas en él o ella conductas negativas, antes de regañarlo, antes de castigarlo, o inclusive de hablar con él y por supuesto antes de decidir llevarlo a una terapia, juega con él o ella. Disfruta un momento de diversión, llévalo al parque y súbete con él a los juegos, suda junto con tu hijo o imagina con tu hija. Ríete a carcajadas con el o ella. Brinquen, rueden, ensúciense y cáiganse. Luego verás que su conducta cambia, verás que sus relaciones con los demás mejoran, y verás como su enojo y el tuyo se desvanece y da lugar a un espacio de amor, respeto, unión, entendimiento, confianza y autoestima mutuos.

El juego es mágico. El juego da frutos inmediatos. El juego engrandece a la persona, le ayuda a sacar lo mejor de ella y a vivir en armonía a pesar de que esté pasando por una situación difícil.

Como padres podemos cometer muchos errores, pero que el no jugar con nuestros hijos no sea uno de ellos, pues será el mayor y mas grande error. Si por el contrario, sigues cometiendo errores pero recuerdas jugar con tu hijo, ambos aprenderán que en la vida como en el juego, a veces se gana y a veces se pierde pero la felicidad que se dio en el camino es lo que vale la pena.

Por ALEJANDRA REVELES RAMÍREZ. Maestría en Educación Humanista por la Universidad Iberoamericana y Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Panamericana. Creadora de la Filosofía Balance Cube.

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